Y para finalizar, una frase que refleja muy bien la filosofía de Jobs y que ya aparecía en un anuncio de Apple de 1997:
“The people who are crazy enough to think they can change the world are the ones who do.” Apple’s “Think Different” commercial, 1997
[Traducción libre: "La gente que está suficientemente loca como para pensar que pueden cambiar el mundo son los que lo hacen."]
]]>El 20% de las causas produce invariablemente el 80% de los resultados
Es decir, que el 80% de lo que conseguimos se debe al 20% de los esfuerzos que dedicamos a ello. Durante los últimos años se ha utilizado este principio para buscar formas de optimizar los recursos en logística, ingeniería de software, redes informáticas y control de calidad, pero esta idea fue descubierta en 1897 por el economista y sociólogo italiano Vilfredo Pareto cuando estudiaba los patrones de riqueza en Inglaterra. Pareto se dio cuenta que el 20% de las personas tenían el 80% del dinero y que esta proporción se cumplía en casi todo lo que analizaba, independientemente de la época o del país que se tratara. En aquel momento, el estudio de Pareto no trascendió más allá de la curiosidad del dato. Pero en 1953, Japón invitó al ingeniero estadounidense Joseph M. Juran para que diera una conferencia sobre la estadística en el control de calidad. Pocos años antes, Juran había observado que el principio de Pareto se cumplía al ordenar una larga lista de defectos según la frecuencia con la que aparecían, ya que unos pocos defectos provocaban la mayoría de los fallos. Juran y su expatriado compañero W. Edwards Deming transformaron -separadamente pero en paralelo- los estándares de fabricación en Japón, convirtiendo al país en un referente mundial de calidad. Una de las mayores ironías de la historia de los negocios es que estos dos estadounidenses, ignorados en su propio país, le dieron a la industria japonesa el know-how para derrotar al sistema de fabricación norteamericano. La industria norteamericana se vio forzada a ir a Japón para aprender de aquello que habían rechazado.
Después que Juran hubiera exportado sus ideas a Japón, IBM fue una de las primeras empresas norteamericanas en aplicar el principio de Pareto, aunque en este caso no para reducir el número de defectos. A principios de 1960 se dieron cuenta que los ordenadores empleaban aproximadamente el 80% de su tiempo en ejecutar el 20% del código operativo. Rápidamente reescribieron ese 20% de software para que tuviera un acceso más ágil y fuera más fácil de utilizar. ¿Resultado? Los ordenadores de IBM se volvieron más rápidos y eficientes que los de la competencia, al menos en la mayoría de las aplicaciones. La lección fue bien aprendida por los que vinieron después, como Apple y Microsoft.
Según el consultor y escritor Richard Koch, Pareto también se manifiesta dentro de las empresas. El 80% de los beneficios los generan el 20% de los segmentos, el 20% de los clientes y el 20% de los productos. Y lo que es más, el 80% de los beneficios los suelen producir el 20% de los empleados.
El principio 80:20 puede ser aplicado de forma productiva a cualquier sector, a cualquier empresa, a cualquier función dentro de la organización y a cualquier trabajo.
Richard Koch, 1997
Por tanto, una empresa debería poder ser más rentable si se enfoca en aquellos mercados y aquellos clientes que ya están produciendo el 80% de sus ganancias. En paralelo, habría que dar más apoyo y recursos a ese 20% de la empresa -personas, centros, equipos de ventas o regiones- que producen el 80% del beneficio. Pero el principio 80:20 no hay que interpretarlo de forma estricta. Por ejemplo, en muchas librerías el 80% de las ventas viene -sorpresa, sorpresa- del 20% de los títulos. ¿Deberían deshacerse del otro 80% para reducir su stock? No, porque los clientes cuando entran a una librería esperan encontrar un amplio rango de libros, aunque no vayan a comprarlos. Reduce el rango de libros y los clientes se marcharán a la competencia. En cambio, si que sería aconsejable ubicar estos libros en un área destacada o identificar al 20% de tus clientes más rentables y darles exactamente lo que quieren.
El diagrama de Pareto es fácil de construir y es la herramienta que nos permite identificar esas pocas teclas, que bien ajustadas pueden hacer que toda la melodía suene mucho mejor. En este enlace podéis descargar un sencillo tutorial en PDF sobre cómo construir un diagrama de Pareto con Microsoft Excel.
]]>Cada diagrama puede compartirse mediante una URL pública en webs o redes sociales como Facebook o Twitter. También podemos exportarlo a un archivo PNG, SVG o PDF.
Entre las limitaciones de la versión gratuita, nos encontramos con que solo podremos exportar en formato PNG, tener un número limitado de colaboradores y una única carpeta donde guardar los diagramas.
Vía e-Volution
]]>Según el diccionario, el tiempo es “el instante o periodo en el que ocurren las cosas”. Pero debemos distinguir dos tipos de tiempo: el que marca el reloj y el tiempo real. Según el reloj, un minuto tiene 60 segundos, una hora 60 minutos, un día 24 horas y un año 365 días. Todo el tiempo pasa por igual. En cambio, el paso del tiempo real es relativo. El tiempo pasa volando o parece que se detiene dependiendo de lo que estemos haciendo.
La razón por la que las aplicaciones y sistemas para gestionar el tiempo no funcionan, es que han sido diseñados para gestionar el tiempo marcado por el reloj. Nosotros vivimos en el tiempo real, un mundo en el que el tiempo vuela si te lo estás pasando bien o se arrastra si estás haciendo la declaración de la renta. La buena noticia es que el tiempo real es algo psicológico. Lo creas tú. Y como todo lo que creas, lo puedes manipular. Ha llegado la hora de eliminar las limitaciones que nos auto-imponemos cuando pensamos “hoy no es el día adecuado” o “no tengo suficiente tiempo”.
Solo hay tres formas de gastar el tiempo, independientemente de a lo que te dediques: pensamientos, conversaciones y acciones. Las interrupciones pueden tirar de ti en otras direcciones. Aunque no las podemos eliminar, sí podemos decidir cuánto tiempo dedicarles.
Sigue los siguientes consejos, para convertirte en dueño de tu propio tiempo:
(Vía Entrepreneur.com)
]]>(Vía emailcharter.org)
]]>Hoy en día, cualquier empresa (desde autónomos hasta multinacionales) necesita de un sistema integral de gestión para que la información se almacene y pueda ser utilizada de forma eficiente. Estos sistemas, muy complejos en una empresa grande, y casi siempre se simplifican bastante cuando se trata de una PYME.
En los últimos años, SAP se ha posicionado como la opción preferida por las grandes empresas y se ha convertido en líder del mercado. Principalmente debido a que es una sistema robusto, completo, está orientado al beneficio de la empresa y permite la implantación solo de los módulos necesarios. Pero su implantación es cara y muy compleja, por lo que no es recomendable para PYMES.
Para estos casos o para probar, ahora disponemos de una aplicación ERP libre, y gratuita, llamada OpenERP. La ventaja de que sea libre, es que tiene detrás una comunidad amplia que soluciona prácticamente todos los problemas que se planteen, y nos permite modificar el código ajustando la aplicación a nuestras necesidades. Existen otras alternativas como AbanQ o Tryton, esta última en pañales todavía, pero con un desarrollo muy prometedor.
Podemos acceder a la demo online de OpenERP, haciendo click aquí.
]]>]]>“Cada decisión que tomes no es una decisión sobre lo que haces. Es una decisión sobre quién eres. Cuando entiendes esto, todo cambia. Empiezas a ver la vida de forma diferente. Todos los eventos, sucesos y situaciones se convierten en oportunidades.”
El primer mes del año ha terminado y puede ser un buen momento para ver si hemos cumplido algunos de los propósitos de año nuevo que nos pusimos como objetivo de cara al 2011. Si nos olvidamos de los tópicos como dejar de fumar, aprender inglés, hacer ejercicio, etc, un buen propósito, desde el punto de vista profesional, sería:
Tener más éxito en tus proyectos profesionales, trabajando menos horas y reduciendo el nivel de estrés.
A priori parece contradictorio, pero el secreto está en hacer un uso más efectivo del tiempo, lo que requiere hacer un esfuerzo para centrarse en lo importante y dedicar cada vez menos tiempo a lo que se ha venido haciendo hasta ahora. Como dice Jim Collins en su libro Good to Great
“Se riguroso con lo que no hay que hacer. Lo que no hagas, determina lo que puedes hacer”
Por tanto, he aquí una lista de propósitos de año nuevo con aquellas cosas que hay que hacer menos para tener éxito en nuestro trabajo:
UN POCO MENOS
UN POCO MÁS
Conclusión
A la hora de poner en práctica estos propósitos, recuerda que los grandes logros no provienen de algunos grandes cambios, sino de hacer mejor muchas cosas aparentemente pequeñas.
Son cambios pequeños y por ello fáciles de llevar a cabo, pero son un paso significativo hacia una vida personal y profesional más satisfactoria.